DETERIORO DEL SUELO

 

     Si observamos que en 1950 había alrededor de 2000 m2 de tierra laborable por habitante y según datos de 1996 (FAO) ésta se ha reducido a 1200, hay una diferencia importante. Si sabemos que constantemente se toma suelo de bosques y selvas para convertir en áreas de cultivo, esta reducción de tierra laborable se puede deber a dos factores principales, el aumento de la población y el deterioro del suelo.

 

En la forma en que interactúa el desarrollo humano y la biosfera se encuentran parte de esas razones. Por una parte el aumento constante de la población mundial, por otra, el desarrollo de cada vez más sofisticada tecnología, afectan directamente a la biosfera, haciendo más tensa y compleja la interrelación entre el hombre y la naturaleza.
 
 
 
 
 
 

El deterioro del suelo tiene como causas inmediatas:

1. Cambio climático
2. Contaminación ambiental
3. Disminución de la biodiversidad
4. Cambios en el uso de suelo
 
 
 

    Todos estos factores se comunican entre sí. El cambio climático es comprendido por muchos como el resultado de la acción de una serie de contaminantes que alteran las condiciones de la biosfera, actuando sobre el aire, el agua, el suelo y los organismos.
    Un incremento en la emisión de gases invernadero (CO2, metano, vapor de agua, entre otros) afecta las condiciones químicas y físicas que redundan en un mayor almacenamiento del calor con el consecuente aumento de la temperatura ambiental, la pérdida de masas de hielo polares, el cambio de los patrones de circulación de las corrientes de aire y de agua y sus consecuencias directas sobre la biodiversidad.
    La contaminación ambiental, además de incidir en el cambio climático, tienen efectos sobre todos los elementos de la biosfera. Se depositan y producen reacciones químicas que cambian las condiciones del agua, el aire y el suelo.Transformando un recurso viable para una comunidad biológica específica con la que se encuentran en equilibrio, por zonas de disturbio, débiles, inestables y con tendencia a la desertificación o a la formación de pantanos. Para analizar los efectos contaminantes en aire y agua conviene consultar las secciones correspondientes, en este mismo sitio web.
      Los organismos son el indicador más determinante del cambio de condiciones. Todos los días desaparecen grupos importantes de organismos debido al cambio de las condiciones ambientales. La sobreexplotación (caza, pesca, tala, cultivo intensivo), la intromisión de especies exóticas (fauna, flora, transgénicos) a ambientes naturales, la pérdida de hábitat por cambio de uso de suelo (urbanización y la delimitación de parcelas), la contaminación y el aislamiento que rompe la continuidad entre las poblaciones, son los factores principales para la pérdida de la biodiversidad.
 
 
    El aumento constante de la población y su migración a áreas urbanas y suburbanas genera una serie de fenómenos: el cambio del uso de suelo, la producción de basura contaminante, la sobreexplotación de recursos hídricos, el aumento en la explotación de recursos y el consumo de combustibles fósiles, la aniquilación, sustitución  y desplazamiento de la flora y la fauna natural.


Composición de la población (urbana/rural desde 1970 y su proyeccción a 2050 según las tendencias observadas)
 


La distribución de la población en América Latina tiene una marcada tendencia a la concentración en las zonas urbanas.

 
El cambio de suelo y su deterioro son fenómenos que suceden vertiginosamente en Latinoamérica y el Caribe. Si bien en 1994 en México se reportaba la siguiente distribución de suelos:

La degradación de la tierra en ese mismo período en la zona mesoamericana donde se puede incluir a México, llegaba al 26% y uno de los principales factores de deterioro era la degradación química.

    En América Latina y el Caribe se perdieron cerca de 5.8 millones de hectáreas de superficie forestal, lo que llevó a el déficit de -29 que se observa en la gráfica. Esto es más dramático si consideramos que entre 1980 y 1990 se habían perdido ya 62 millones de hectáreas.

    La dependencia cada vez mayor de los tecnosistemas en la vida cotidiana aumenta considerablemente el riesgo del deterioro de la biosfera.Factores como los mencionados tienen un efecto determinante en el suelo.
    Si consideramos la estructura ecológica del suelo en condiciones naturales, podemos observar en él delicadas y complejas cadenas y redes tróficas o alimenticias (ver redes tróficas en los bosques). En éstas, los microorganismos desempeñan un papel fundamental constituyendo la materia viva del suelo. Estos organismos tienen una talla que va desde 10 -7 a 10-2 m). En esa materia viva se pueden encontrar: bacterias y hongos (microflora <10 micras), protozoarios y nemátodos (microfauna< 100 micras), ácaros y colémbolos (mesofauna de 100 micras a 2 mm) y gusanos y caracoles (macrofauna de 2 mm a 20 mm aprox).
     Las funciones biológicas que realizan los organismos que constituyen la capa viviente del suelo generan procesos como la humificación, la mineralización, la descomposición y la recirculación de compuestos.
    La humificación permite el desarrollo de humus a partir de la acción de los organismos saprófitos sobre la materia orgánica.
    La mineralización permite la conversión de materia orgánica en compuestos inorgánicos a partir de acción bacteriana.
    La descomposición ocasiona la ruptura física, la transformación bioquímica y la estabilización biofísica de la materia orgánica.
    La inmovilización se produce por la conversión de un compuesto inorgánico en uno orgánico que queda atrapado en un tejido o en un organismo, lejos del alcance de otro organismo.
    Estos procesos se pueden ver alterados de manera rápida e irreversible cuando se produce el deterioro ambiental.