LA INDUSTRIA FORESTAL

    Desde su aparición, el hombre ha dado uso a los productos del bosque ya sea como alimento, medicina, material de construcción o combustible.
A partir de la Revolución industrial, la demanda de los productos forestales creció desmesuradamente. El uso de la madera como combustible para impulsar la maquinaria industrial y los transportes superó, significativamente, el desarrollo natural de los bosques.
 

Área de bosque 
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Las áreas boscosas disponibles para la industria maderera representan una pequeña parte, las zonas alteradas se explotan de manera intensiva.
En el mundo, la producción industrial maderera se concentra en la de fabricación de papel, que se ha elevado considerablemente hasta cerca de 200 kg per cápita anual (en EUA y Canadá alcanza los 300 y crece aceleradamente en Asia) 

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Estados Unidos y Canadá destinan grandes extensiones a la industria forestal. Canadá es uno de los principales exportadores de papel.
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América Central y el Caribre disponen de menor cantidad de áreas forestales.

    La poca disponibilidad de áreas forestales para la explotación, ha estimulado la plantación de bosques con fines industriales. En algunos países como Canadá, Federación Rusa, Filipinas y Chile se han utilizado importantes áreas naturales para producir especies de alto significado industrial. Zonas alteradas y, aún zonas naturales inalteradas, han sido devastadas (eliminando la diversidad vegetal  y animal) y sembradas con plantas de interés económico. La productividad en estas zonas ha aumentado pero, la biodiversidad y el mantenimiento del suelo se han puesto en peligro.
    La misma problemática generada con el monocultivo en la agricultura es ahora reproducida en las zonas de bosque. Las especies nativas son desplazadas o eliminadas y, cultivos de una misma especie, se extienden en zonas antes de bosque o de ecosistemas naturales.
    La liberalización del mercado y la eliminación de fronteras hacen que muchos países en desarrollo tengan la tentación de asimilar estos sistemas de producción y cambiar sus bosques por plantíos que resuelva, momentáneamente, la generación de recursos.
se reporta que más de 56 milones de hectáreas en 90 países tropicales y subtropicales están ya dedicadas al plantío forestal.
La disyuntiva entre explotar nuestros alterados bosques y alterar los naturales para obtener productos forestales o dedicar amplias zonas al monocultivo forestal, hacen a los gobiernos de los países en desarrollo, tomar deciciones cuyas consecuencias no somos capaces de estimar en toda su dimensión.