Tsunami que afectó en 2004 la región de Indonesia,
producido por un terremoto submarino de 9 grados .





VULNERABILIDAD DE
LAS ÁREAS URBANAS


Pareciera que el número de desastres que sufrimos actualmente ha aumentado en el tiempo y que hoy son más frecuentes. Esto probablemente no es así, lo que si es cierto es que cada día, los efectos de los fenómenos  físicos alteran más a la humanidad, ya sea porque repercuten más sobre las condiciones de vida de las personas. En los países desarrollados estas repercusiones son principalmente de tipo económico, mientras que en los países pobres recaen directamente sobre la población y la estructura social, produciendo un elevado número de muertos, heridos, desaparecidos y desplazados.

PAÍS

DESASTRE

AÑO

MONTO DE DAÑOS

(MILES DE USA DÓLARES)

Japón

Terremoto

1995

131 500 000

Unión Soviética

Inundación

1991

60 000 000

EUA

Huracán

1992

30 000 000

EUA

Terremoto

1994

26 000 000

Rep Pop China

Inundación

1998

20 000 000

Indonesia

Incendio

1997

17 000 000

Rep Pop  Corea

Inundación

1995

15 000 000

Rep Pop China

Inundación

1996

12 600 000

EUA

Inundación

1993

12 000 000

Japón

Terremoto

1994

11 700 000

Rusia

Accidentes diversos

1994

11 200 000

Francia

Huracán

1999

11 060 000

Turquía

Terremoto

1999

10 000 000

EUA

Huracán

1995

10 000 000

Italia

Inundación

1994

9 300 000

Fuente: Office of US Foreign Disaster Assistance/The Center of the Epidemiology of Disasters (OFDA/CRED)

Los desastres pueden ser considerados como aquellos eventos, generalmente violentos, que causan sufrimiento a la sociedad y alteran la forma de vida al producir importantes daños materiales que afectan el funcionamiento, así como una importante pérdida de vidas. Los desastres pueden ser de dos tipos:

Desastres naturales: producidos por un fenómeno natural entre los que se encuentran los meteorológicos (relacionados con la atmósfera o con el clima), los topográficos o geotécnicos (relacionados con la superficie terrestre) y los tectónicos o geológicos (relacionados a las fuerzas internas de la Tierra), a los que se pueden sumar los de naturaleza hidrológica como las inundaciones.

Desastres antrópicos y sociales: originados por la fuerza destructiva de los conflictos humanos. Entre ellos encontramos las generadas por la exclusión humana o la falta de garantías para asegurar el desarrollo humano; las guerras y catástrofes generadas por la delincuencia; las causadas por una mala gestión de los recursos naturales, el uso destructivo del ambiente y del territorio o provocadas por un uso peligroso de los recursos naturales, y; los accidentes tecnológicos por incapacidad humana para el manejo de la tecnología.







Los efectos de los desastres tienen que ver mucho con la fragilidad de la infraestructura con la que se cuenta. Las ciudades más frágiles, con baja o escasa capacidad para hacer frente a una catástrofe, sufren más sus efectos y comprometen su incipiente desarrollo más fácilmente que las ciudades desarrolladas que pueden emprender acciones de reconstrucción que pronto recuperan su estado inicial.

De 1991 a 2000 más de 750 mil personas han muerto víctimas de un desastre natural; más de 92 mil murieron por efectos de un accidente tecnológico. En la última década ha habido más de 2500 desastres naturales, más de la mitad de ellos en regiones de desarrollo intermedio, sin embargo, más del 66% de los muertos han ocurrido en países de bajo desarrollo y sólo el 2% en países de desarrollo elevado.

DESASTRES  NATURALES  QUE HAN CAUSADO UN MAYOR NÚMERO DE MUERTOS

(de 1991 a 2000)

PAÍS

DESASTRE

AÑO

NÚMERO DE MUERTOS

Bangladesh

Huracán

1991

138 866

Corea

Carestía

1995-99

270 000

Venezuela

Inundación

1999

30 000

Turquía

Terremoto

1999

17 127

Honduras

Huracán

1999

14 600

India

Huracán

1999

9 843

India

Terremoto

1999

9 782

Perú

Epidemia

1993

8 000

Nigeria

Epidemia

1991

7 289

Filipinas

Huracán

1991

5 956

Japón

Terremoto

1995

5 502

Afganistán

Terremoto

1998

4 700

Burkina Faso

Epidemia

1996

4 071

Nigeria

Epidemia

1996

3 889

Viet Nam

Huracán

1997

3 682

Rep. Pop. China

Inundación

1998

3 656

Malí

Carestía

1998

3 615

Nicaragua

Huracán

1998

3 132

Níger

Epidemia

1995

3 022

India

Huracán

1998

2 871

Fuente: Office of US Foreign Disaster Assistance/The Center of the Epidemiology of Disasters (OFDA/CRED)
 
La intensidad de los impactos de los desastres naturales ha aumentado al mismo tiempo que lo ha hecho la urbanización desordenada y con mala infraestructura. Muchas de las ciudades del mundo se han asentado en áreas de gran peligrosidad en relación a la presencia de fenómenos naturales. El acelerado crecimiento urbano en suelos no aptos para uso urbano acentúa la vulnerabilidad. El aumento de casas y edificios mal construidos, la instalación de complejos industriales en zonas inadecuadas exponen a las poblaciones a la contaminación y los riesgos de materiales peligrosos.

Los desastres naturales azotan más a las poblaciones de escasos recursos que son las que habitan en áreas más peligrosas que son de menor valor inmobiliario y pueden estar al alcance de estos habitantes.  Estas áreas son también las que menos son sometidas a controles y regulaciones que velen por la seguridad ambiental, así, ante una emergencia, las posibilidades de respuesta son menores y más lentas.

Cuando se trata de regular estas zonas de alta peligrosidad, pocas veces se toma en cuenta a la población residente para decidir las formas de urbanización y éstas medidas, generalmente se toman en otros sitios y niveles, donde muchas veces se desconoce la problemática local ni las características de la población.

Actualmente se han empezado a establecer algunas políticas internacionales que permitan, por ejemplo, el desarrollo de programas internacionales para decidir la forma de urbanizar y utilizar cuencas comunes entre diferentes estados o la forma de cooperación entre naciones para enfrentar fenómenos meteorológicos como los tifones o los ciclones, poniendo a disposición sistemas de rastreo o monitoreo, de manera que gente de diferentes países pueda prevenirse anticipadamente ante un evento de esa naturaleza.

Algunas de estas acciones pueden adquirir relevancia cuando recordamos, por ejemplo, los efectos del tsumani de la región de Indonesia en diciembre de 2004, donde un oportuno rastreo del fenómeno podría haber puesto en alerta las costas de varios países, evitando la muerte de muchos de los más de 215 mil personas que perecieron en esa ocasión.

El principal efecto de los desastres es aquel que recae en la población produciendo muertos, heridos y desplazados. En ellos la pérdida de hogares, cosechas, actividades comerciales o industriales y todo tipo de daños, afectan directamente la vida de la gente. Para tener una idea  habrá que recordar los recientes efectos del paso del huracán Katrine en las costas de Mississipi y Louisiana o los  efectos del tifón en Japón  en 2005.


 

Otro efecto de la destrucción generada por los desastres recae en la pérdida de infraestructura económica y productiva de la sociedad. Las consecuencias son el deterioro inmediato de la calidad de vida y el inmediato, que afecta la capacidad de recuperación para la reconstrucción que permita reencauzar la vida. La pérdida de fuentes de trabajo, la destrucción de bienes, la reorientación de programas de desarrollo económico, retrasan el avance en las regiones afectadas.

El efecto macroeconómico de los desastres pueden ser externos al traducirse en un aumento de la deuda externa para poder solventar la crisis, lo que frena y retrasa el desarrollo económico de la región afectada. Los efectos internos también son importantes toda vez que la capacidad de recaudar impuestos disminuye y el capital disponible para la recuperación se ve mermado.










Finalmente, las repercusiones de los desastres sobre el medio ambiente pueden ser irreversibles, ocasionando grandes pérdidas de suelo por la erosión, la disminución hidráulica de ríos y embalses, cambio en la geodinámica de los cuerpos acuáticos, degradación de las áreas costeras, pérdida de arrecifes, bosques o manglares, como puede observarse a partir de la presencia de los fenómenos del Niño en las costas latinoamericanas.

Las zonas en naranja indican mayor vulnerabilidad ante los desastres naturales.

En promedio, llegan a México alrededor de 4 huracanes destructivos que producen gran cantidad de inundaciones y deslaves, dada la irregularidad de los asentamientos humanos, pueden producir importantes daños.
Las tormentas producen corrientes fluviales que pueden arrastrar sedimentos de las laderas, arrasando vivientas, escuelas, hospitales. Las granizadas afgectan las débiles construcciones, los cultivos y obstrucciones en el drenaje, acentuando el riesgo de inundaciones.
Las sequías afectan la disponibilidad de agua y tienen importantes repercusiones en el campo y la ganadería.
La mayor parte de la pérdida de suelos la ocasionan las corrientes fluviales formadas durante las tormentas, esta erosión afectan significativamente los estados de Oaxaca, Tlaxcala y México, Cada año se dragan más de 300 millones de toneladas de escombros, en ríos y puertos, gran parte de ellos arrastrados por las lluvias.  Estos escombros ocasionan la pérdida de 1.1 billones de m3 en la capacidad de los embalses.
En cuanto a los fenómenos geológicos, más de 1/3 de la población en México, vive en áreas de peligrosidad, destacando en ello los estados de Guerrero, Oaxaca y Chiapas.
Este riesgo aumenta al considerar las erupciones volcánicas que han producido alrededor de 15 eventos por siglo. Las condiciones en las zonas de peligro se agravan por la deforestación, el intemperismo, la erosión y la alteración de los causes originales por los que corren ríos y torrentes.
En cuanto a los fenómenos químicos que pueden ocasionar desastres, éstos se concentran principalmente en el centro del país, lo que hace a este fenómeno uno de los más peligrosos dada la gran concentración de población en el área así como de industrias que usan o producen compuestos químicos peligrosos.
México no dispone de la cantidad suficiente de centros de procesamiento y confinamiento de desechos industriales, así como de las plantas de tratamiento adecuadas para solventes y aceites. Por otra parte, el transporte de esos productos en carreteras y vías ferroviarias, expone a la población a riesgos de alta peligrosidad.
La mayor incidencia de accidentes carreteros en los que intervienen químicos peligrosos ocurren en estados como México, Veracruz y Puebla. Sólo entre 1980 y 1999 se produjeron alrededor de 1250 muertes y una pérdida de más de 1 283 millones de dólares.

La magnitud de un desastre se puede estimar al considerar:

Dentro de las acciones para prevenir y mitigar los efectos de los desastres, los gobiernos y la sociedad deben considerar algunas específicas:

Estas actividades son importantes toda vez que una sociedad más organizada es menos vulnerable al embate de los desastres, así, las medidas que se organicen a nivel local o comunitario pueden considerar algunas acciones integrales, entre las que se pueden mencionar:

  1. Actividades de prevención como en la preparación de mapas de riesgo, elaboración de normas y programas de incentivos para comprometer a la comunidad.
  2. Programas de participación comunitaria en actividades como limpieza de calles, planes de acción ante emergencias, construcción de barreras, programas de reforestación, construcción de áreas verdes, canalización de corrientes de agua, entre otras.
  3. Conformación de redes para promover el intercambio de experiencias, conocimientos, tecnologías y medidas para la atención de desastres.
  4. Promoción de actividades que involucren al sector privado en la administración de áreas urbanas y suburbanas.
  5. Programas de formación técnica para la búsqueda de mejores técnicas de construcción y de fabricación de nuevos materiales.