Sociedades urbanas basadas en la agricultura


Hace unos 10,000 años surgió en varias partes de la Tierra un cambio gradual de pequeños grupos nómadas de cazadores-recolectores (vivían en grupos de alrededor de 50 personas, colectaban plantas silvestres comestibles, atrapaban y cazaban animales salvajes de su entorno) que se establecieron en comunidades agrícolas donde sobrevivían aprendiendo a cultivar plantas silvestres y criar animales salvajes, cambio cultural que se conoce como Revolución Agrícola.
El hombre descubrió que podía hacer crecer diversas plantas comestibles, haciendo hoyos con herramientas primitivas y enterrando raíces o tubérculos de dichas plantas. Para preparar la plantación desmontaban pequeñas partes del bosque por el método conocido como arrasar y quemar, que consiste en tirar árboles, arbustos y maleza, dejarla secar y quemarla. Así, las cenizas contribuían a reemplazar los nutrientes de los vegetales en el suelo y favorecer el cultivo de las plantas comestibles. Estos labradores primitivos cultivaban sus parcelas hasta que ya no eran productivas y entonces las abandonaban y se desplazaban a una nueva zona forestal para desmontar y preparar una parcela nueva. 

Como estos agricultores primitivos sólo buscaban producir el alimento necesario para la subsistencia de sus familias (cultivo de subsistencia) y como sus aperos de labranza eran hechos con palos y piedras las parcelas que cultivaban eran pequeñas, por lo que se estima que no tenía gran impacto sobre el medio ambiente esa forma de cultivar, ya que en unos 10 a 30 años el suelo volvía a ser suficientemente fértil para cultivarlo de nuevo.

Con la invención del arado de metal tirado por animales domésticos, hace unos 7,000 años, permitió el aumento del uso de la agricultura y cultivar parcelas más grandes. Además empezó el uso del riego de los cultivos con agua de los ríos cercanos, con lo que aumentaron el rendimiento agrícola y el crecimiento de los grupos sociales. 

Consecuencias:

Impacto ambiental. Las poblaciones en crecimiento surgidas de estas civilizaciones, demandaron mayor cantidad de sustento y de madera para combustible y las construcciones. Para satisfacer las nuevas necesidades la gente taló grandes áreas de bosques y labró grandes extensiones de pastizales. Con este tipo de actividades generó problemas ambientales, destruyó y degradó los hábitats de muchas formas de vida silvestre vegetal y animal, causando o apresurando su extinción.

La mala administración de estas tierras desmontadas condujo a un proceso de deforestación, erosión del suelo, a la formación de suelos salinos por la irrigación, al sobre apacentamiento en los pastizales por las inmensas cantidades de ovejas, de ganado vacuno y de otros tipos de ganado. Estas prácticas insostenibles ayudaron a convertir tierras fértiles en desierto. La capa superficial de suelo por la erosión, contaminó ríos y canales de riego y lagos, haciéndolos inutilizables o desapareciéndolos. La degradación paulatina de los recursos básicos vitales de suelo, agua, bosques, tierra para apacentamiento y vida silvestre, fue un factor determinante en la caída de muchas civilizaciones.

Con el uso de la agricultura la mayoría de la población humana del mundo cambio de un estilo de vida de cazadores-recolectores en la naturaleza, a otro de pastores, agricultores y habitantes urbanos contra la naturaleza, quienes aprovecharon su capacidad para aprender el cómo domesticar y controlar la naturaleza silvestre, y obtener poder y bienestar controlando a otros seres humanos. Cuando la gente se estableció para labrar la tierra, empezó el camino hacia la construcción de ciudades, guerras, sobrepoblación, sociedades dominadas por los varones, degradación ambiental, contaminación del aire, agua y suelo, y las armas nucleares. Se inició la guerra contra la naturaleza.

Muchos analistas consideran que el cambio cultural de la gente en cuanto a su relación con la naturaleza y entre sí, es una causa fundamental de los problemas de recursos y ambientales de la actualidad. También, que la agricultura ayudó a formar tanto la visión mundial de frontera y desperdicio de recursos como la causa radical de nuestra guerra creciente contra la naturaleza y entre los seres humanos.