Impacto ambiental en América Latina

 
La degradación ambiental está asociada a dos factores determinantes: la pobreza presente en la mayoría de la población de la Tierra y el excesivo consumo de unos cuantos.
 

    En América Latina, estos factores están asociados a: el desarrollo insostenible de la industria, la agricultura y el turismo, así como la urbanización no planificada, el constante crecimiento demográfico y la alta densidad poblacional en ciertos puntos del territorio.
    Estos factores tienen en la región ingredientes adicionales que dan mayor complejidad al problema, como son las condiciones climáticas, la orografía y otros elementos ambientales así como las condiciones geopolíticas características de los diferentes países.

Cerca de ¾ partes de la población en la región, se encuentra confinada en grandes ciudades configurando una población urbana. 

Estas ciudades, en general carecen de los servicios indispensables para mantener las condiciones sanitarias y de acceso a recursos como el agua.
 

Más de la cuarta parte de la población no tiene un acceso adecuado al agua potable y a un sistema de drenaje.
    Las aguas subterráneas se encuentran altamente contaminadas por la presencia de metales pesados, desechos peligrosos y químicos sintéticos que escurren de los basureros a cielo abierto, derrames mineros y escurrimientos agrícolas. Gran parte de la población padece enfermedades infecciosas como el cólera, la disentería y la tifoidea ocasionadas por beber, cocinar y bañarse con aguas contaminadas.
    La destrucción de bosques y otros recursos forestales es otra de las constantes en las que viven los pobladores de estas regiones. Esta destrucción creciente pone en peligro día a día a la flora y la fauna disminuyendo con ello la rica biodiversidad que antes cubría la zona.


    La conservación del suelo, del agua y del aire depende directamente de esos recursos forestales que están en franca desaparición.
    La región ocupa lugares preocupantes en relación al número de especies animales y vegetales en peligro de extinción, como puedes constatar en liga a página de biodiversidad
    Por otra parte, una gran parte de los asentamientos humanos se encuentran en las regiones costeras, a excepción de los países que se encuentran en la región de Centroamérica y el Caribe. Por esta condición, desastres como las inundaciones  y los huracanes afectan a grandes números de pobladores, causando verdaderas tragedias.
Se estima que alrededor de un 40% de las especies animales y vegetales del planeta se encuentran en esta región del mundo.

60% de la población habita a menos de 100 km de la costa; 60 de las 77 ciudades más grandes, son costeras.



Un 80% de los recursos pesqueros de la costa Atlántica y un 40% de la Pacífica se encuentran en máxima explotación o en vías de agotamiento. La pesquería es una de las actividades que permite la subsistencia de una amplia comunidad en el área. La gran biodiversidad que habita en estos recursos hace de los ecosistemas uno de los más productivos del mundo. Sin embargo, la sobreexplotación que manifiesta en muchos sitios de la región, hace prever el agotamiento de este recurso si no de hace algo al respecto y de manera inmediata.


La transformación de costas y riberas en áreas de cultivo ha venido deteriorando los estuarios, los arrecifes y manglares tanto por la acción directa como por la contaminación producida por los derrames de productos tóxicos y agroquímicos. Así como por los derrames de petróleo tan frecuentes en esas áreas cuando se trata de países petroleros como el nuestro. Más del 29 % de los arrecifes coralinos del Caribe están en riesgo de desaparecer por el efecto contaminante producido por las zonas hoteleras, el aumento en el tránsito de embarcaciones, el aumento de los asentamientos en las zonas costeras y la minería y extracción petrolera.

Es característico de esta zona, el aumento en cuanto a su participación dentro del mercado internacional. Las exportaciones van en aumento, generando algo de la riqueza necesaria para la subsistencia, sin tomar en consideración el efecto que esta práctica tiene sobre el ambiente.
Considerada como una de las regiones con mayor riqueza natural y disponibilidad de áreas cultivables, América Latina y el Caribe pierden progresivamente sus recursos por la degradación del suelo, provocada en parte por las técnicas de cultivo y, por otra, por la deforestación. La agricultura intensiva supone en la región, el aumento en el uso de agroquímicos, que deterioran gravemente el ambiente. Los incendios forestales producidos accidentalmente o como preparación para la siembra, deteriora en gran escala, el recurso.
 

América Latina y el Caribe disponen de alrededor del 15% de la superficie terrestre del planeta (alrededor de 20 millones de km2)  y –en 1997 vivía más del 8.5% de la población mundial. Esta región recibe alrededor del 27% del agua corriente mundial, sin embargo, más del 46% del suelo de la región corresponde a zonas áridas y semiáridas.
El costo del desarrollo de nuevas tecnologías para el cultivo ha sido muy alto en relación con el impacto ambiental. En la década de los 80, se aumentó la producción en un 32% pero el consumo de pesticidas se cuadruplicó.