ORDENAMIENTO TERRITORIAL


El Ordenamiento Territorial se concibe como un proceso y una estrategia de planificación de carácter técnico-político a través del cual se pretende configurar, en el corto, mediano y largo plazo, una organización del uso y ocupación del territorio, acorde con las potencialidades y limitaciones del mismo, las expectativas y limitaciones de la población y los objetivos sectoriales de desarrollo (económicos, sociales, culturales y ecológicos). Se concreta en planes que expresan el modelo territorial a largo plazo que la sociedad percibe como deseable y las estrategias mediante las cuales se actuará sobre la realidad para evolucionar hacia dicho modelo (Massiris, 1991, 1993, 1997, 1999, 2001; Instituto Geográfico Agustín Codazzi, 1996, 1997 a, 1997 b; Consejo de Europa, 1993; Gómez Orea, 1994, 2001; Palacio-Prieto y Sánchez-Salazar, 2001, 2003).

Para realizar el Ordenamiento Territorial se consideran las cinco etapas siguientes:

   1. 
Caracterización y análisis territorial.

2.  Diagnóstico territorial.

3.  Prospectiva o diseño de escenarios.

4.  Formulación del programa de Ordenamiento Territorial.

5.  Gestión del programa de Ordenamiento Territorial.

 
En el desarrollo de los estudios encaminados al Ordenamiento Territorial se consideran los  tres subsistemas siguientes:

   
    1. 
Natural.

2.  Económico.

3.  Social y urbano-regional.

El Ordenamiento Territorial va dirigido al uso sustentable de los recursos, considerando tanto el carácter natural como el social económico del territorio, mediante la utilización sustentable de los recursos, para un mejoramiento de la calidad de vida. 
Uno de los principales retos de la sustentabilidad es la definición de los criterios e indicadores que permitan la caracterización del estado de los recursos, la población y la economía y, por consecuencia, del territorio donde éstos tienen su expresión última. Los criterios se usan para caracterizar los procesos mediante los que se puede evaluar la sustentabilidad. Los indicadores se usan para cuantificar y cualificar a los criterios. Existen indicadores desarrollados por instituciones, que se pueden consultar por ejemplo en: http://mapas.ine.gob.mx/website/atlas/index.html. 



Indicadores del subsistema natural.


El subsistema natural o medio físico está formado por el territorio y sus recursos, y conformado por elementos y procesos del medio ambiente. Su caracterización está íntimamente relacionada con las actividades del hombre, ya que la población y sus actividades económicas que desarrolla se asientan sobre un entorno físico natural, con el que tienen interacciones a través de los insumos que consumen o utilizan y los efluentes o salidas. Los tres subsistemas (medio natural, población y economía) deben constituir un sistema armónico y funcional que garantice el desarrollo sustentable.
La caracterización y el diagnóstico del subsistema natural para que sea de utilidad debe contener aspectos descriptivos e interpretativos que respondan a preguntas como: cómo es, cómo funciona, qué problemas le afectan y de qué potencialidades dispone.
Los indicadores deben reflejar las potencialidades naturales, las tendencias históricas de degradación, las tasas de cambio superficial y los aspectos cualitativos de cada recurso natural, así como los elementos necesarios para la adopción de políticas consecuentes con fines de ordenamiento del territorio como vía de progreso social y de conservación de la naturaleza. 
Los indicadores deben ser concretos y especificarse para cada uno de los elementos del medio natural, que permitan la evaluación de sus posibilidades de uso y poder ponderar la oferta natural territorial y la forma como podría satisfacer, de manera ambientalmente óptima y económicamente sustentable, las demandas del ordenamiento estatal y federal. 

Indicadores del subsistema social y urbano regional.

Estos indicadores se consideran relativos porque dependen de las decisiones que tome la gente y de las condiciones históricas del contexto sociopolítico (que pueden variar drásticamente de un momento a otro).  
“Lo social” de un territorio abarca situaciones relacionadas con aspectos estructurales de la sociedad y con las condiciones materiales en las que se desenvuelve dicha sociedad.  

Para el Ordenamiento Territorial, la población se analiza desde tres puntos de vista:

 1.  La población como recurso territorial. Se consideran aspectos que permiten evaluar la capacidad productiva de una población regional determinada, para valorar la cantidad y calidad de la oferta laboral (aptitud y preparación técnico-profesional) para el desarrollo de actividades económicas. Los tres aspectos básicos que se evalúan son: la dinámica territorial de la población; la aptitud de la población como fuerza de trabajo y; la marginalidad social.

 2.  La población como sujeto territorial. Se evalúa a la población como demandante de servicios, infraestructuras y equipamiento (cantidad, calidad y acceso), es decir, los soportes materiales con que cuenta la población para satisfacer sus necesidades básicas, que se asocian con calidad de vida, con el propósito de comparar las dotaciones actuales con las aspiraciones futuras de la población, tomando en cuenta los estándares oficiales. Para ello se consideran: los servicios públicos, la infraestructura municipal, y la vivienda.

 3.  La población como objeto territorial. Aquí se evalúan todos los aspectos de sus  actividades de relación interpersonal y de grupo, que permitan valorar la estructura social. Incluye: el grado de participación política formal, el grado de cohesión social, y la afinidad religiosa.

El subsistema urbano-regional caracteriza y diagnostica el sistema de ciudades, localidades y áreas rurales de un territorio para conformar el ordenamiento territorial integral. Considera cuatro grupos temáticos:

 a)   Morfología urbano-regional. Se trata de caracterizar el grado y los patrones de ocupación de un territorio, ya sea por localidades urbanas o rurales.

 b)   Funcionalidad urbano-regional. Se trata de evaluar los vínculos funcionales, tanto de los grupos sociales como de sus actividades económicas en un determinado espacio.

c)    Aspectos metropolitanos. Ante la invasión de la urbanización sobre las áreas rurales, importa destacar sus consecuencias. Se busca evaluar el cambio del uso de suelo, producto de la expansión urbana en el espacio periurbano de las ciudades más dinámicas.

d)   Estructuración territorial. Se trata de identificar las grandes tendencias regionales de los sistemas urbanos.


El análisis de estos grupos temáticos permite identificar las condiciones prevalecientes de equilibrio/desequilibrio de la estructura espacial y de distribución por tamaños de las localidades.
 


Indicadores del subsistema económico.
 

La economía es uno de los subsistemas fundamentales que estructuran y organizan un territorio. Por lo que el análisis y la caracterización del subsistema económico para el Ordenamiento Territorial busca:

 a)   Determinar las características y los procesos del sistema económico (internas y externas) que permitan una comprensión global de la estructura, organización y funcionamiento del territorio desde el punto de vista de la economía.

 b)   Detectar las potencialidades, limitantes y problemas para hacer la evaluación integral del territorio y de su capacidad para apoyar el desarrollo socioeconómico, tomando en cuenta la imagen preliminar y los procesos globales en los que ésta se inserta.

Como el análisis económico busca identificar las potencialidades, limitantes y problemas, los temas más importantes a considerar son:

  1.  Los procesos externos asociados a la globalización que afectan al territorio constituyen el marco de referencia. Como no todos los sectores económicos, los espacios y la sociedad están incorporados al proceso global, se busca identificar las potencialidades, limitantes y problemas del territorio asociados a los procesos globales con relación a temas como los siguientes.

 a)   Posición del territorio en el espacio global. Flujos asociados a la globalización.

b)   Actividades que están en cambio.

c)    Ventajas competitivas de los territorios.

d)   Beneficios sociales y económicos derivados de los cambios.

e)   Respuestas sociales a los cambios.

f)    Estrategias empresariales para adaptarse a los cambios.

g)    Capacidad de innovación en el territorio.

  2.  Las políticas del Estado con relación a las actividades económicas, los servicios e infraestructuras para apoyar dichas actividades.

3.  Función del territorio en el contexto regional, nacional e internacional (estado actual, dinámica y tendencias, empleo, inversiones públicas y privadas, exportaciones, ingresos fiscales, PIB).
4. Estructura de la tenencia de la tierra.
5.  Estructura económica del territorio (localización y distribución de las actividades económicas, la competitividad del territorio, la generación de empleos, desequilibrios intersectoriales y territoriales en el ámbito económico).

  6.  Accesibilidad y flujos económicos del territorio (materias primas, insumos, fuerza de trabajo) y estructura de transporte y red de mercados.

 7.  Procesos y grados de integración económica del territorio. Para determinar las relaciones funcionales entre las actividades al interior del territorio y con otros territorios.

8. Sostenibilidad de las actividades productivas:económica (viabilidad, rentabilidad y competitividad), ecológica (relación economía-naturaleza) y social (relación con el bienestar socioeconómico y calidad de vida.