MANEJO
DE DESECHOS RADIACTIVOS
Los
residuos líquidos y gaseosos son
generalmente de mediana intensidad y de mediana o baja vida media. En
las
plantas nucleoeléctricas provienen, los primeros, de los
drenajes del equipo y
del piso, mezclados con detergentes y agua. Los gaseosos generalmente
acompañan
el vapor de agua y se separan de él mediante un condensador
Los
desechos sólidos son materiales que
sufrieron contaminación radiactiva durante la operación
radiactiva, entre ellos
se encuentran herramientas, ropa o equipo de trabajo y, principalmente,
los
ensambles de combustible que fueron extraídos de los reactores
(en las plantas
nucleoeléctricas fundamentalmente) al haber perdido su utilidad.
Éstos últimos
son los que contienen mayor peligrosidad radiactiva ya que pueden
contener una
gran cantidad de elementos radiactivos de elevada intensidad.
Los
líquidos son recogidos con cuidado,
filtrados mediante filtros de resinas e intercambio iónico y
pueden ser
descargados al exterior previa revisión de peligrosidad
tóxica.
Los
gaseosos se extraen del condensador
y se llevan a un equipo donde se espera que decaiga su actividad hasta
que
puedan ser diluidos y arrojados al exterior, previa verificación
de su
peligrosidad.
Los
desechos sólidos de baja intensidad
se colocan en recipientes de acero, mezclados con resinas (en Laguna
Verde,
Ver, se utiliza asfalto); así, se almacenan en depósitos
protegidos, hasta que
decaiga su actividad.
Actualmente se
piensa que el mejor sitio para los desechos radiactivos es bajo tierra,
en los
océanos o en el espacio. Pero es necesario conocer las
consecuencias de los
radionúclidos en los alrededores de los sitios de confinamiento
y aumentar la
capacidad para hacer predicciones confiables con relación a los
posibles daños
que causen los radionúclidos en su entorno.
Los modelos
matemáticos con que se cuenta son insuficientes para explicar el
comportamiento
de los residuos radiactivos a largo plazo y la cuantificación de
los daños que
pueden causar en su entorno. Hace comprender si la cantidad de
radiación y de
energía calorífica que liberan los residuos almacenados
pueden afectar la
geoquímica local como la mineralogía del suelo y la
composición de los
materiales solubles en el agua subterránea.
La necesidad de
poder hacer predicciones más confiables para el futuro obliga a
buscar otras
maneras de manejar los residuos radiactivos y de tener mejores
mecanismos de
acceso y de observación de los depósitos que se utilicen,
para que sea posible
conocer y controlar mejor los riesgos y sus consecuencias.
También es necesario
tener los conocimientos suficientes y necesarios para valorar
adecuadamente las
ventajas y los riesgos del uso de materiales radiactivos.
Se producen
residuos radiactivos desde que se inicia la explotación de los
yacimientos de
uranio, durante los procesos de excavación y molienda para
extraer y concentrar
el uranio, así como, en el enriquecimiento y reprocesamiento que
separa al
uranio-235 y el plutonio-239.
Al inicio de la era nuclear se pensó que no era
problema deshacerse de los residuos radiactivos, ya que los residuos de
escasa
actividad radiactiva, como herramientas y guantes utilizados en el
manejo de
los materiales radiactivos y otros desechos radiactivos podrían
ser enterrados
en pozos profundos o cercados en zonas desiertas. Los residuos de gran
actividad radiactiva como las varillas de combustible agotado, que
periódicamente se deben sacar del núcleo del reactor y
aislarlas por miles de
años, podrían volver a ser procesadas para extraer el
uranio no utilizado y el
valioso plutonio, que se usa para la fabricación de las bombas y
como
combustible de un reactor generador.
Por el temor a
que se desencadenara la proliferación de armas nucleares, se
decidió prohibir
el reprocesamiento comercial de los residuos nucleares. Pero ni esto
podría
eliminar el problema por completo; ya que las técnicas de
reprocesamiento
separan sólo el plutonio de los productos de fisión
nuclear (cesio-137,
estroncio-90, yodo-131) que deben ser almacenados por unos 1000
años. Además
como no se pensó a tiempo en una manera de resolver los
problemas técnicos, los
residuos se fueron acumulando. Se estima que en Estados Unidos tienen
más de 70
millones de galones de residuos militares de gran radiactividad,
más de 70
millones de pies cúbicos de residuos radiactivos comerciales y
militares de
escasa radiactividad están almacenados en fosas profundas,
más de 140 millones
de toneladas de desperdicios de uranio están apilados en
montañas en la zona
suroeste y unas 7000 toneladas de combustible agotado de reactores
comerciales
están almacenadas en recipientes sumergidos en las piscinas
refrigerantes
situadas en cada planta nuclear.
Después de aproximadamente un año de
operación de
un reactor nuclear se retiran y sustituir unas 30 toneladas del
núcleo de
combustible agotado, que contiene varios productos muy radiactivos de
la fisión
nuclear como el cesio-137, el estroncio-90 y el yodo-131(tienen una
vida media
de 30 años aproximadamente). Estos deben ser refrigerados en
grandes piscinas
con agua durante un año antes de que puedan ser enterrados. Se calcula que los residuos del combustible
procesados tardan unos 20000 años para desintegrarse y llegar a
concentraciones “seguras” para los seres vivos y que los residuos no
procesados
requieren unas 100 veces más tiempo de desintegración.
Cuando se coloca una varilla de combustible dentro
del núcleo del reactor, ésta no posee mucha
radiactividad, el operador puede
manejarla sin correr grandes riesgos, Pero unos años más
tarde cuando se retira
del núcleo tiene una radiación de 25000 rems/hora,
suficiente para matar a
cualquier persona y se debe mantener aislada durante miles de
años.
Los
residuos producto de la fisión nuclear
representan un problema mayor. Éstos se almacenan temporalmente
en grandes
albercas generalmente ubicadas dentro del mismo reactor atómico,
en espera de
que decaiga su actividad radiactiva. Para
algunos materiales basta el almacenaje por 18 meses
para
reducir
más del 90% su potencialidad. En Laguna Verde, Ver. se localizan
varias
albercas de decaimiento, con capacidad para almacenar desechos
generados por
más de 10 años de operación. En otras plantas del
mundo se dispone de un número mayor de albercas de decaimiento.
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Alberca de
decaimiento
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Los críticos de la industria
nuclear consideran que
la eliminación de los residuos de bajo nivel radiactivo no
representa ningún
problema técnico pero cuestionan que siga el desarrollo de la
energía nuclear
sin que exista un depósito permanente para los residuos de gran
actividad
radiactiva. Cada planta nuclear produce grandes cantidades de residuos
de alto
nivel radiactivo y es su eliminación lo que ha causado grandes
problemas porque
libera grandes cantidades de calor y radiación.
Los productos de la fisión nuclear de vida corta se
generan por la descomposición de los núcleos de uranio y
presentan peligro
durante los primeros 1000 años de aislamiento. Los
transuránicos de larga vida
como el plutonio, el americio y el neptunio se forman cuando los
núcleos del uranio
absorben neutrones y plantean un problema durante cientos de miles de
años.
Cuando se reprocesa el combustible agotado, se extraen cantidades
importantes
de transuránicos, dejando el resto de transuránicos y los
productos de la
fisión nuclear de vida corta como residuos.
La radiactividad
de las varillas de combustible agotado disminuye en un factor de 7000.
En
general, cuanto más grande es el periodo de vida media menos
radiactiva es la
sustancia. Como regla práctica, al multiplicar la vida media de
un elemento
radiactivo por 20 se obtiene la cantidad aproximada de cuando la
radiactividad
quedará reducida a niveles inocuos o disminuida en un factor de
un millón. Por
ejemplo, el plutonio que tiene una vida media de 24000 años,
requerirá medio
millón de años para ser inocuo.
Una vez
llegado el período de
decaimiento esperado, los restos pueden sufrir diferente manejo:
- Introducirlos
en
contenedores especiales diseñados para permanecer cientos de
años en depósitos
subterráneos de residuos radiactivos.
- Colocarlos
dentro de
contenedores especiales en depósitos provisionales y
posteriormente mandarlos a
depósitos subterráneos. En estos depósitos
superficiales pueden tener una
pérdida significativa de su temperatura inicial y volverse
más manejables.
- Enviarlos
a una planta de
reprocesamiento. Este proceso, si bien es muy costoso, permite
reutilizar los
materiales radiactivos y generar algunos subproductos
(radioisótopos) útiles en
medicina, industria y agricultura. Por otra parte, los desechos finales
después
de la recuperación, serían mucho menores y más
manejables, para ser enviados a
un depósito final.

Depósito
superficial
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Depósito
subterráneo
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Como el
agua
subterránea podría llevar a los productos radiactivos de
nuevo al medio
ambiente, los investigadores están ideando múltiples
barreras para evitar que
las aguas subterráneas, la corrosión, el calor, etc.
interfieran con el
emplazamiento de los residuos radiactivos. Los residuos se
fusionarán con
vidrio, cerámica o piedras sintéticas en grandes bloques
cilíndricos para
encerrar a las sustancias químicas tóxicas y así
retrasar la disolución de los
residuos en el agua. Los franceses son los pioneros en el método
del vidriado.
Los bloques cilíndricos de vidrio quedarán sellados
dentro de unos botes de
acero inoxidable y luego se les enterrarán a 536 m debajo de la
tierra, en un
depósito geológico. Estos dispositivos de seguridad no
han pasado de la etapa
de laboratorio.
La radiación y
el calor intensos generados por estos botes podrían desintegrar
el vidrio en
unos cuantos siglos e incluso alterar la estabilidad geológica
de la cavidad
rocosa o salina. El calor emanado de estos botes de acero podría
hacer que se
expandiera y fracturara provocando el escape de los residuos nucleares.
Estos
depósitos de residuos de alto nivel están generalmente
situados cerca de
depósitos de petróleo o potasa, lo que aumenta la
posibilidad de una excavación
accidental que libere los desechos radiactivos.
Por todo lo anterior, han
aumentado las
preocupaciones sobre el volumen en constante aumento de los residuos
radiactivos que producen las plantas nucleares.
Al poner a
disposición de la humanidad la energía nuclear, los
físicos y químicos,
pusieron una nueva fuente de energía aparentemente ilimitada
pero que es
opacada por un riesgo a largo plazo que le resulta difícil de
evaluar al
hombre, pues está presente Hiroshima y Nagasaki por un lado y
Chernobil por
otro, que han mostrado con creces la necesidad de tener un mejor
conocimiento y
control de la energía nuclear.
Se requiere
tener mayor y mejor control de todas las fases de la generación
de la energía
nuclear y del manejo subsecuente de los desechos radiactivos. Es
necesario
cuidar desde los procesos de localización de los minerales, las
etapas de
concentración de los minerales para la producción del
combustible de los
reactores hasta el reprocesamiento de los elementos combustibles de los
reactores
nucleares, que aunque usen procesos altamente automatizados sigue
siendo un
aspecto muy polémico.
Si los desechos
radiactivos son almacenados bajo tierra es indispensable desarrollar
métodos de
separación más eficientes de los elementos radiactivos;
construir recipientes
más adecuados para que no se extiendan los materiales peligrosos
y encontrar
lugares que causen los menores daños posibles. Si se usan
contenedores
temporales y recuperables se debe resolver el problema de la
corrosión o del
debilitamiento por la radiación. También se requiere
investigar más acerca de
los procesos de seguridad y de control de las consecuencias de los
accidentes
en los reactores.
Como puede verse, en cualquiera de los casos, habrá un desecho
peligroso
final que deberá de ser confinado con seguridad para evitar que
dañe el medio
ambiente. Lo que pone a prueba el ingenio y la decisión de
gobiernos y
empresas, para administrar los procesos y para generar acciones que
eviten el
deterioro ambiental a mediano y largo plazo.
El transporte de
desechos
radiactivos supone un reto adicional muy importante. En muchos
países el
traslado se desechos se hace en la superficie a través de
camiones y trenes,
que atraviesan de un lado a otro los territorios, exponiendo a la
población y
al ambiente a cualquier derrame o fuga fruto de un simple accidente de
tránsito. En otros sitios el transporte es por vía
marítima; grandes cargueros
transportan diariamente materiales de nucleoeléctricas a centros
de procesamiento
ubicados en sitio lejanos como Japón, donde se cuenta con las
principales
empresas de tratamiento de recuperación. Los accidentes en estas
vías también
son un peligro latente.