Hemos estado expuestos a las radiaciones desde que apareció la
vida
en nuestro planeta. Estas radiaciones invisibles o visibles
están
presentes en todo el Universo.
La luz es una forma de radiación visible, el calor no es visible
pero lo podemos sentir; los rayos X y los ultravioleta no los podemos
ver
ni sentir.
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Podemos hablar de
radiaciones naturales y radiaciones artificiales. Entr las radiaciones
naturales podemos destacar las que provienen del Sol y de los rayos
cósmicos que llegan del exterior. También podemos
encontrar los elementos radiactivos presentes en los materiales que nos
rodean, por ejemplo, los que se usan para la construcción de
nuestras viviendas, también se encuentran en el aire que
respiramos, en el alimento (animal y vegetal) que ingerimos y,
aún en el agua que tomamos.
Entre estos elementos radiactivos podemos mencionar el uranio, el radio y el torio. El radón en forma de gas radiactivo, proviene del radio y se encuentra en el aire que respiramos y tiene un papel muy destacado en la radiación a la que estamos expuestos.
Los rayos cósmicos están integrados por protones,
electrones,
rayos gamma y rayos X. Los elementos radiactivos presentes en la
corteza
terrestre son principalmente formas del uranio, el torio y el potasio
que
emiten radiaciones.
Las radiaciones artificiales las conforman todos aquellas que provienen de fuentes de creación humana como: la televisión, los aparator de radiografías, los aparatos de radiación para el tratamiento de tumores cancerosos, las centrales nucleares, los relojes de carátula luminos, el microondas, los teléfonos celulares, entre otros.
La vida moderna nos expone generalmente a una mayor radiación,
los
viajes largos en avión, la práctica de deportes de
invierno,
el uso de microondas, son un buen ejemplo de ello.
Por otra
parte, para el estudio de los efectos de la radiación en
el medio ambiente podemos considerar dos tipos: la radiación
ionizante y la radiación
no ionizante.
La radiación ionizante es aquella que se emite con energía tal capaz de mover los electrones del átomo. De esta manera, en el proceso de lograr mayor estabilidad el átomo emite partículas subatómicas y fotones de alta energía, logrando así su decaimiento. La radiación no ionizante mueve los átomos sin alterarlos químicamente. |
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Las partículas beta se mueven rápidamente y pueden tener
carga positiva o negativa. Se emiten frecuentemente durante el
decaimiento
radiactivo de elementos como el tritio el carbono 14 y el estroncio 90.
Son más penetrantes que las radiaciones alfa
pero producen menos
lesiones a iguales distancias. Se consideran como más peligrosos
si se ingieren o inhalan.
Los
rayos gamma de la misma manera que la luz visible y los rayos x,
están
constituidos por fotones cuya penetrabilidad es mayor que la de las
partículas
alfa y beta . De manera natural se producen por el decaimiento
del
potasio 40; de manera natural se obtienen a partir del plutonio 239 y
el
cesio 137.

Los rayos X se producen por fotones de alta energía generados
por
la interacción de las partículas cargadas
eléctricamente
y la materia. Al igual que las radiaciones alfa, tienen en esencia
propiedades
semejantes, pero diferente origen ya que los rayos X se producen por
procesos
externos al núcleo atómico mientras que los beta se
producen
dentro del núcleo.
El impacto
de las radiaciones en la salud se estiman por: El tiempo de exposición
Se considera que la exposición crónica tiene efectos
genéticos,
puede producir cáncer, lesiones precancerosas, tumores benignos,
cataratas, cambios en la piel y defectos congénitos.
La exposición aguda genera lesiones en la piel,
desórdenes
gastrointestinales, condiciona infecciones bacterianas, hemorragias,
anemia,
pérdida de fluidos corporales, esterilidad temporal,
cáncer
y efectos genéticos. La muerte en unos cuantos días puede
ser una de sus consecuencias.
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De acuerdo a datos obtenidos por los investigadores, la región
del
cristalino (A) puede recibir 300 milirem (mRem) por semana. La
tolerancia
para el cuerpo entero es de 1500 por semana si la capa expuesta recibe
radiación a menos de 1 mm de profundidad, la piel en especial
(C)
no debe exceder 600 mRem. El cuero cabelludo, la cara, el cuello,
manos,
antebrazos, pies y tobillos no deben recibir 1500 mRem (D). Si la
radiación
a que se expone el cuerpo penetra cerca de 5 cm no debe excederse de
300
mRem (E), mientras que los órganos hematopoyéticos como
el
bazo, el hígado y la médula ósea no resisten
exposiciones
mayores de 300 mRem por semana. En cuanto a los rayos X y gamma, no
debe
exponerse el cuerpo a más de 1500 mRem.
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Son fuentes para conocer y estimar los riesgos de la exposición a la radiactividad los estudios hechos a la población del Japón a partir de la detonación de la bomba atómica en Hiroshima y Nagasaki, la extrapolación de efectos a partir de la experimentación con animales de laboratorio y los estudios epidemiológicos desarrollados con poblaciones de alto riesgo como la que conforman los mineros de diferentes lugares del mundo.
Entre los efectos biológicos
producidos por la radiación se pueden reconocer:
1. Lesiones celulares reparables.Tanto las lesiones celulares como las alteraciones del ADN, la inhibición de la reproducción celular y la destrucción de tejidos pueden requerir de varios años para manifestarse de una manera clara. Las mutaciones y las alteraciones a nivel de gametos sólo pueden advertirse después de algunas generaciones. Casi cualquier dosis de radiación (cantidad de energía depositada en cualquier material por cualquier tipo de radiación. Su unidad es el GRAY (Gy) y equivale a 1J/kg). puede ocasionar lesiones celulares reparables, mutaciones y alteraciones en las células reproductoras y alteraciones en la molécula de ADN, pero la inhibición de la reproducción celular y la destrucción de tejidos solo ocurre cuando la exposición es prolongada.
2. Mutaciones y alteraciones a nivel de gametos.
3. Alteraciones a nivel del código genético en la molécula de ADN, alteraciones en la síntesis de proteínas y formación de células cancerosas.
4. Inhibición de la reproducción celular
5. Destrucción celular.
La exposición a un REM puede no tener efectos inmediatos; la exposición de 10 a 20 REM puede afectar la cantidad de células blancas de la sangre; más de 600 REM produce lesiones severas, casi el 50% de las personas expuestos mueren antes de 2 meses como consecuencia de la radiación.
La vida media radiactiva (Tr) de un elemento (tiempo en que una fuente decae a la mitad de su actividad inicial) es un factor importante a considerar para estimar el impacto de la radiación. Es también importante conocer la vida media (Tb) biológica del elemento en cuestión (tiempo requerido para que un organismo excrete el 50% del material ingerido; generalmente es más corto que la vida media radiactiva y sus repercusiones dependen del tipo de organismo y el tejido afectado) para tener una idea más clara de su efecto.
El carbono 14 tiene una Tr de 5700 años y una Tb de 10 días en el organismo. El plutonio 239 tiene una Tr de 24 000 años y una Tb de 175 años en el cuerpo, el potasio 32 tiene una Tr de 14.3 días y una Tb de 257 días en el cuerpo y 1115 días en los huesos.
Se considera que el 50% de nuestras exposiciones a la radiación corresponden a las que emite el radón (Rn) un gas incoloro, inodoro e insípido que puede formarse por el decaimiento del uranio, presente en casi cualquier tipo de suelo.
Los niveles de Rn varían de un lugar a otro; generalmente emerge del suelo en forma de materiales que se usan para la construcción. El aire que respiramos tiene importantes cantidades de Rn que proviene de las paredes de las habitaciones donde pasamos la mayor parte de nuestro tiempo. Esta radiación puede afectar los pulmones y producir cáncer. En Estados Unidos de Norteamérica los investigadores consideran que la exposición a Rn es la segunda causa de cáncer pulmonar (hasta 30 mil casos anuales). La primera causa reconocida es el tabaco.
De las investigaciones que se han hecho en EUA se reporta que 1 de cada 15 hogares contienen concentraciones altas de radón (4 picocuries/L en promedio). Para detectar las concentraciones de Rn en el ambiente, en algunos países como EUA existen compañías especializadas que lo hacen fácilmente y con rapidez. Una vez que han sido detectados altos niveles de Rn, los expertos recomiendan ventilar las habitaciones (ventiladores y extractores) y recubrir las paredes, techos y pisos con material aislante.
El radón no es la única fuente de radiación a la que estamos expuestos. Recibimos cerca de 8% de radiación de otros elementos que se localizan en el suelo, como el torio y el potasio. Los niveles de radiación que producen varían de un sitio a otro de acuerdo a su concentración.
Otro 8% de radiación proviene del espacio exterior. La radiación cósmica que recibimos es generada en nuestra galaxia, otras galaxias y el Sol. La exposición a esta radiación depende de algunos factores como la altitud; a mayor altitud mayor exposición, toda vez que se adelgaza la capa de atmósfera que nos protege.
Otro tipo de radiación es aquella que proviene del manejo humano con diferentes fines como el diagnóstico clínico o la producción de energía para consumo.
En
ciertos países como EUA, el 50% de los estudios clínicos
que se hacen utilizan rayos X. El tratamiento del cáncer -casi
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también utiliza radiación.