La introducción de especies exóticas

    Ésta es una las razones frecuentes que explican la desaparición de especies y el cambio de ambiente natural.

    Para muchos es conocido el efecto de haber introducido al conejo doméstico a tierras australianas hace poco más de 100 años. Esta especie al ser llevada por los colonos que emigraron al continente, se encontraron con un magnífico ambiente donde no existía ningún depredador que los amenazara. Así, en unos pocos años, la población de conejos creció tanto que ocupó amplias zonas en la pradera compitiendo ventajosamente por el alimento con las especies nativas. Hoy es considerado como una plaga.

    El caso del gato doméstico ha corrido similar suerte. Una vez introducido como mascota, abandonado o vagabundo, el gato antes doméstico se ha transformado en animal salvaje. Sin seria competencia por el alimento o por el espacio, el gato se ha reproducido rápidamente y hoy, sus colonias cubren amplias zonas en los linderos de las grandes urbes australianas. Pronto, la fauna y la flora del lugar dieron muestras de una importante transformación y, actualmente, se realizan importantes esfuerzos por frenar el crecimiento de esta población y recobrar parte del equilibrio de la región.

    Como éste hay muchos ejemplos de introducción de variedades de una zona a otra  a la que generan importantes procesos de desequilibrio y deterioro. Entre estos procesos ocupa un importante sitio el contagio de cierto tipo de enfermedades, que son introducidas por las nuevas especies y que afectan drásticamente a las poblaciones naturales. El tapir, por ejemplo, ha sido especialmente vulnerable a diferentes enfermedades que sufren los caballos y ello ha mermado significativamente su población.

    Varias lagunas de nuestro país, como la de Chapala, han sido objeto de procesos como los mencionados. La introducción de lirio, por ejemplo, ha puesto en serio peligro el ecosistema. El cambio ha sido muy drástico y sus efectos difícilmente serán revertidos.

    Con el desarrollo humano en las grandes ciudades, muchas especies oportunistas han aprovechado condiciones excelentes para proliferar.
 


     El aumento de la población de ratas, moscas, cucarachas y bacterias en los drenajes y basureros, tiene un claro motivo: la enorme producción de basura y desperdicios y el mal manejo que se les da a éstos.  Muchas otras especies antes silvestres han empezado a adaptarse a estos rasgos de civilización, zorros, osos, ardillas, palomas y gorriones son parte de la fauna cautiva ahora de basureros, parques y refugios.
polluelos de lechuza en un basurero
La lechuza hizo nido en un contenedor de plástico y ahí han nacido las crías, en un basurero suburbano.

    La cría de mascotas es hoy una gran industria de importante valor económico. La convivencia con canarios, perros y gatos se complementa ahora con muchas otras especies consideradas silvestres, que han venido adaptándose a los medios urbanos y suburbanos, al ser erradicadas de sus medios naturales.
    Las especies domésticas también se encuentran en peligro. El impacto de las fuerzas que operan en el mercado ha privilegiado a algunas especies domésticas, que ahora se explotan a nivel casi industrial. Estas especies son las que han mostrado un mayor potencial económico (son resistentes, de fácil y barato manejo, altamente productivas) y han venido desplazando aquellas que no han reunido esas características.
    Muchos animales han sido sustituidos también por máguinas y nuevos sistemas; los caballos, bueyes y asnos han sido cambiados por tractores y máquinas agrícolas.Las fibras sintéticas suplen a la lana y a la seda.
    La FAO estima que cada semana desaparecen dos especies domésticas. Las aves son las más sensibles a esta tendencia, más del 34 % de ellas se encuentran amenazadas.