A pesar de que pueden tener el aspecto de árboles, las palmáceas son plantas  herbáceas que tienen  un solo tronco falso o estípite, en el cual se desarrolla un penacho de hojas.
    Las flores se sitúan en penachos separados por sexos y dan como resultado frutos tipo baya, conocidos como dátiles, en un enorme surtido formas y tamaños. En general las hojas de las palmeras son de dos tipos: palmado en abanico y pinada semejante a las plumas de un ave.
    Es en los pecíolos de las hojas donde las palmeras muestran sus defensivas espinas, que llegan a alcanzar un tamaño y dureza considerables. La parte por la que la hoja se une al tronco, llamada vaina, es la responsable de las patentes y habituales marcas que quedan en el tronco y le dan su aspecto característico, que varía según la especie.
    De gran valor comercial al ser utilizadas en la jardinería, son extraídas de su ambiente natural y llevadas, muchas veces furtivamente, a otros países, despojando el ecosistema natural de este tipo de plantas, que hoy se encuentran seriamente amenazadas en nuestro país.
El deterioro de su ambiente natural, debido a la contaminación y desertificación, son otras de las principales causas de su desaparición.


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