PLAN LAGO DE TEXCOCO

    El crecimiento acelerado de la población y la desmedida ambición de poder han ocasionado que la tecnología afecte los procesos naturales y contribuyan a la creciente destruccón del delicado equilibrio de los ecosistemas que poblan la Tierra.
    El hombre ha utilizado a la naturaleza tanto para garantizar su subsistencia como para aumentar sus comodidades, sin ningún recato.
    En la cuenca del Valle de México esta situación ha sido patente desde hace varios siglos. Con la llegada de los Españoles al centro de México, la entonces zona lacustre, empezó su destrucción.
    Unas de las primeras acciones de urbanización en el siglo XVII, fue el retiro del agua de los principales lagos sobre los que se asentaba la antigua metrópoli.
    La construcción de canales, la apertura de fosos y muchas otras acciones, tuvieron como primordial finalidad sacar el agua del centro, para entonces, a la manera tradicional española, construir una gran ciudad sobre el suelo seco.
    Por muchos años esta acción continuó. Así, se desecaron los lagos de Texcoco, Xaltocan, Zumpango, San Cristóbal, Chalco y parte del de Xochimilco.
    Gran parte de los afluentes que surtían esos lagos han sido entubadas, y la mayoría sirven hoy como vehículo para las aguas negras o residuales de la zona metropolitana.
    Para la mitad del siglo pasado, la zona del antiguo Lago de Texcoco era un desierto de suelo salitroso, donde no crecía prácticamente nada.
    Cada año, las tolvaneras, frecuentes en febero y marzo, llevaban gran cantidad de polvo y partículas orgánicas al centro de la Ciudad de México. Cualquier habitante de la zona en aquellos tiempos, sabía de este fenómeno y trataba de cuidarse de los catarros y enfermedades gastrointestinales, frecuentes en esos períodos.
    La fauna predominante antaño en las zonas lacustres (patos, chichicuilotes, garzas, etc) desapareció por completo de esas zonas.

    Considerando esta situación, que podía resumirse en aquel momento como:

     La expansión de una mancha urbana-industrial en crecimiento acelerado rebasó cualquier equilibrio con el medio ambiente.
La desertificación provocada por la tala de bosques, la erosión y pérdida de nutrientes en los suelos, la pérdida de áreas verdes y de recarga de mantos freáticos y el aumento de las zonas habitacionales e industriales, provocó hundimientos, fracturas y agrietamientos en toda el área.
    Los fenómenos metereológicos se hicieron más erráticos y devastadores. Las tormentas causaban inundaciones, los largos períodos de sequías minaban aún más las áreas verdes existentes.
    Las condiciones generales de la zona han caído a niveles muy bajos de calidad, lo que se refleja en altos índices de contaminación y deterioro prácticamente en cualquier esfera (atmósfera, suelo, agua).
    El surgimiento del proyecto de rescate del Lago de Texcoco trata de dar alguna alternativa a esta situación.

    Como metas se propuso al surgir en 1971, trabajar en un área de 10 000 hectáreas en:
 

1ª etapa- realizar tareas de infraestructura hidráulica y de cobertura vegetal en los suelos salitrosos.
2ª etapa- reforzar las tareas anteriores haciendo propicio el área para el desarrollo de bosques y pastizales para la cría de venado y ganado caballar y vacuno. Así, como la construcción de lagos y estanques para actividades piscícolas, de cría de mosco (ahuetle) y de acocil, así como de albergues para aves migratorias.

    En el año 1999, había en ese centro un Criadero de caballos donde se realizaban interesantes proyectos de investigación para la obtención de nuevas variedades como el 'caballo azteca'.
    En todas las áreas crecían pastos, árboles formando cortinas para aminorar la fuerza de los vientos y se desarrollaban importantes investigaciones sobre diferentes especies vegetales (maguey, spirulina).
    La cría de ciervo rojo de Nueva Zelanda contaba con más de 100 ejemplares y, al Lago Nabor Carrillo (uno de los principales vasos reguladores) recibía más de 300 mil aves migratorias de 135 especies diferentes. Muchas de ellas eran ya residentes permanentes.
    En esa zona se han instalado plantas de tratamiento 1º, 2º y 3º de aguas residuales, las que funcionan continuamente.

    La contribución de este proyecto a la zona metropolitana de la Ciudad de México es indiscutible:
 

  • Ha permitido reducir el impacto de las inundaciones.
  • Ha permitido eliminar casi en su totalidad, la formación de tolvaneras, con la consecuente mejoría en la salud de los habitantes y la reducción de la visibilidad que en otros tiempo impedía hasta la circulación de los vehículos.
  • Recargar los acuíferos mediante el tratamiento de aguas residuales y la inyección de agua tratada al subsuelo, lo que contribuye a frenar el hundimiento de la ciudad.
  • Ahorrar el gasto produciendo 1.5 m3 /s de agua tratada para reuso en la agricultura y en la industria.
  • Recuperar zonas que permitan mejorar las condiciones ambientales y frenar la desaparición de especies vegetales y animales.
  • Mejorar las condiciones climáticas con la construcción de embalses y amplias zonas de bosques y arbustos.
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    Lago Nabor Carrillo

    Aves migratorias en el Lago de Texcoco
     
        Debe reconocerse que no son muchos los proyectos nacionales y aún internacionales, de rescate de áreas en condiciones como las que se encontraba el antiguo Lago de Texcoco. Quien haya podido conocer la zona antes de este programa y pueda ver lo logrado ahí se maravillará de ver el cambio.
        Por su cercanía al Aeropuerto Internacional de la Ciudad de México, la amplitud de la zona y el buen estado actual en que se encuentra, hace que esta zona sea muy codiciada por  políticos, fraccionadores y paracaidistas.

    Sería una gran pérdida para todos nosotros, que este gran esfuerzo desaparezca, que miles de aves pierdan una zona de migración y que llenemos de asfalto y concreto una importante zona que nos garantiza ahora, contar con una cierta cantidad de agua, atenuar el proceso de hundimiento de la ciudad, disfrutar de un mejor clima y respirar menos polvo y microorganismos en el aire.

         Otra interesante área de rescate ecológico se encuentra en la zona de chinampas de Xochimilco.