¿POR QUÉ DEGRADAR 
LA NATURALEZA?
¿Donde hay progreso debe haber destrucción?
        Para desarrollar cualquier actividad, tanto por el hombre como por la Naturaleza, es necesario el consumo de energía lo que implica una liberación de calor a la ecosfera provocando una elevación térmica, que agrava todas las otras formas de contaminación, principalmente la química, provocada por las emisiones contaminantes en las zonas urbanas e industriales. La amenaza de la ruptura ecológica de la biosfera, entre la humanidad y su ambiente, se hace posible al considerar el potencial de expansión de que podrá disponer el hombre con el desarrollo de diferentes formas de energía. Lo que hace más frágil el equilibrio ecológico establecido por el hombre. El problema no es el incremento de satisfactores para el hombre sino los desequilibrios ecológicos que produce, y la capacidad que tendrá el hombre para controlar y restablecer los frágiles equilibrios ecológicos que ha generado.
      Anteriormente, las alteraciones provocadas por el hombre en los sistemas naturales han sido absorbidas y neutralizadas por la adaptabilidad de los sistemas biológicos involucrados, pero actualmente el problema es diferente, las alteraciones en los equilibrios ecológicos provocadas por las actividades humanas son cada vez más complejas, más generalizadas y más inestables en tanto que la Naturaleza permanece la misma. Por lo que, se consideran como daños al ambiente a todas las consecuencias de la actividad humana que no han podido ser asimiladas por los ciclos biológicos y que tienen efectos nocivos sobre la vida animal y vegetal.
        En este sentido la biosfera se comporta como un gran sistema cerrado, en el que todo elemento no reciclable no puede ser reemplazado por otro menos dañino. Como se trata de procesos vivos, el regreso al estado de equilibrio inicial de tal o cual subsistema requiere de mucho tiempo del que no dispone cada ecosistema y representa una pérdida para el sistema total, la Naturaleza.
        La vida moderna, la comodidad, la salud y la esperanza de vida son elementos a los que nos hemos acostumbrado casi sin darnos cuenta de sus implicaciones, sin considerar tomar en cuenta los recursos humanos y materiales que han sido necesarios. El derecho a mejores condiciones de vida, a disponer de mejor salud, a contar con mejores y ágiles formas de comunicación son conquistas que difícilmente podríamos ceder, sin embargo, muchas de otras comodidades de las que disfrutamos ni son indispensables ni mejoran realmente nuestra calidad de vida. Nos olvidamos de las repercusiones de las actividades del hombre sobre la naturaleza, pensamos que la crisis energética, la contaminación ambiental y la basura la producen y la padecen otros.
        La degradación ecológica de la biosfera provocada por la actividad del hombre, es sólo el hombre el responsable de disminuirla o evitarla al máximo.

¿EN QUÉ CONSISTE LA CONTAMINACIÓN AMBIENTAL?

Aunque la contaminación ha estado presente desde que se generó la vida en la Tierra, la naturaleza se encargaba de transformarla y reciclarla, pero a medida que creció la población humana, mediante sus actividades generó más y nuevos productos contaminantes que la naturaleza ya no fue capaz de asimilarlos a la velocidad con que los generamos, por lo que los problemas de la contaminación se agudizaron en algunos sitios. Fue a finales de los años veinte cuando la tecnología industrial creció aceleradamente y en consecuencia también crecieron y siguen creciendo desproporcionadamente las ciudades, la demanda de servicios y la población, lo que hace que se acelere el deterioro ambiental y se ponga en riesgo la vida en muchos sitios de la Tierra desde la última quinta parte del siglo.
        En muchas ciudades es muy grave la contaminación atmosférica y prácticamente no hay un solo río o lago que no esté contaminado por aguas negras domésticas, pesticidas, aceites, detergentes y una gran diversidad de desechos que tira el hombre y que afectan la pureza de las aguas, y en consecuencia a la flora y fauna acuáticas y a las cadenas alimenticias.
        El uso permanente de plaguicidas y fertilizantes, la descarga de aguas contaminadas con sustancias tóxicas y los tiraderos de toneladas de desechos sólidos tóxicos tanto de uso doméstico como industriales han provocado la deforestación, la erosión, la desertización y la inutilización de mucha tierra antes cultivable.
Todo lo anterior aunado a la contaminación del aire y del suelo trae como consecuencia una disminución en la calidad de vida de muchas de las especies que habitamos la Tierra. El deterioro ambiental lo generamos con todas nuestras actividades y es de graves consecuencias porque el hombre no es capaz de detectarlo inmediatamente y además parece que espera que afecte grandemente a su especie para aceptar que tiene la urgente necesidad de corregir sus acciones. Sin embargo, a partir de la década de los setenta el hombre aceptó que existen tres graves problemas que causan el deterioro ambiental: la gran explosión demográfica, el acelerado desarrollo industrial y la sobreexplotación de los recursos naturales.
        La población mundial rebasa los 6000 millones de habitantes y se estima que rebasará los 10,000 millones para el año 2050. El mayor crecimiento de la población ocurre en los países pobres y en vías de desarrollo situados en Asia, África y Latinoamérica, y el crecimiento de la población exige mayor cantidad de alimentos, servicios y energía, la manufactura de productos que consume producen mayor cantidad de contaminación y ellos mismos generan una gran cantidad de aguas residuales (tiradas sin tratamiento previo) y desechos contaminantes. Se forma un círculo vicioso en el que la sobrepoblación y la pobreza conducen al deterioro ambiental, que a su vez genera más pobreza.

El desarrollo industrial y tecnológico, además de consumir gran cantidad de energía y de recursos no renovables, ha introducido al medio ambiente una gran variedad de productos químicos sintéticos, muchos de ellos tóxicos para los seres vivos, que la naturaleza no los degrada con la suficiente celeridad (ni el hombre los destruye sin contaminar) para que no causen daños en el medio ambiente.
        La explotación desmedida de recursos naturales ha provocado la destrucción de muchos ecosistemas y la perdida de muchas especies animales y vegetales. La extracción de petróleo y de minerales ha provocado la inutilización de grandes extensiones de tierra y la contaminación del aire, agua y suelo. Además, la mayor parte de la tierra cultivable está en uso y muy poca podrá volverse productiva para satisfacer la creciente demanda de alimento para los animales domésticos y para los humanos.
        El problema fundamental acerca de la contaminación, quizá sea más que ponerse de acuerdo en lo que es la contaminación o un contaminante, es la discrepancia entre las personas por la definición de los niveles aceptables de la contaminación, especialmente cuando la opción está entre el control de la contaminación y conservar el trabajo. En los países en vías de desarrollo esta situación se agrava por la falta de fuentes suficientes de trabajo y el alto nivel de contaminación de las actividades humanas diarias como: los desechos sólidos. líquidos y vapores del transporte y las industrias.
        La mayoría de los contaminantes son sustancias químicas sólidas, líquidas o gaseosas producidas como subproductos o desechos cuando un recurso es extraído, procesado, transformado en productos y utilizado. También la contaminación puede producirse por las emisiones de energía en forma de calor, ruido o radiación, además de la contaminación por sustancias radiactivas.

PRINCIPALES TIPOS DE CONTAMINACIÓN DEL AGUA

        Se considera como un buen indicador de la calidad del agua para beber o nadar al número de colonias de bacterias coliformes presentes en una muestra de 100 mililitros de agua. La Organización Mundial de la Salud (OMS) recomienda cero colonias de bacterias coliformes por 100 mililitros de agua para beber y un máximo de 200 colonias por 100 mililitros de agua para nadar.

- Los agentes patógenos, son aquellos que causan enfermedades, como las bacterias, virus, protozoarios y gusanos parásitos que contaminan al agua provienen del drenaje doméstico y los desechos animales. En los países subdesarrollados, los agentes patógenos son la causa mayor de enfermedad y muerte en niños menores de 5 años.

- Las sustancias químicas inorgánicas solubles en agua como ácidos, sales y compuestos de mercurio y plomo. A ciertas concentraciones de éstas sustancias disueltas en el agua la hacen inadecuada para beber, dañina para los peces y otras formas de vida acuática, disminuyen el rendimiento agrícola y aceleran la corrosión de los equipos que utilizan agua.

- Los nutrientes vegetales inorgánicos como los nitratos y fosfatos disueltos en el agua pueden ocasionar el crecimiento excesivo de algas y otras plantas acuáticas, que cuando mueren y se descomponen provocan la disminución del oxígeno disuelto en el agua hasta causar la muerte de los peces y los microorganismos. A concentraciones altas de nitratos disueltos en el agua para beber disminuyen la capacidad de transporte de oxígeno de la sangre y pueden provocar la muerte de niños nonatos y menores de 3 meses.

- Las sustancias químicas orgánicas como el petróleo, gasolina, plásticos, plaguicidas, solventes limpiadores, detergentes y muchos otros productos químicos solubles en agua y los poco solubles en agua amenazan la vida acuática y humana. Algunas de éstas sustancias sintéticas contenidas en el agua pueden ocasionar trastornos renales, defectos congénitos y diversos tipos de cáncer en animales de laboratorio.

- Los desechos orgánicos que pueden ser descompuestos por bacterias aeróbicas, aquellas que utilizan oxígeno para degradarlos, pueden llegar a provocar la disminución del oxígeno disuelto en el agua hasta niveles que no sean suficientes para la vida acuática. La cantidad de desechos que requieren oxígeno en el agua se puede medir determinando el contenido de oxígeno disuelto (OD) o la demanda biológica de oxígeno (DBO o BOD), que es la cantidad de oxígeno disuelto necesitado por los degradadores aeróbicos para descomponer o degradar los materiales orgánicos en un cierto volumen de agua durante un periodo de incubación de 5 días a una temperatura de 20 ºC.

- La materia suspendida o sedimento son partículas insolubles de suelo y otros materiales sólidos inorgánicos y orgánicos que llegan a quedar en suspensión en el agua y la contaminan. Enturbian al agua, disminuyen la fotosíntesis por las plantas acuáticas, reducen la capacidad de algunos organismos acuáticos para encontrar su alimento, altera las cadenas alimenticias acuáticas y transportan plaguicidas, bacterias y sustancias nocivas. Al sedimentarse éstas partículas destruyen los sitios de alimentación y desove de peces y obstruyen y rellenan estanques, lagos, presas y canales.

- Las sustancias radiactivas (radioisótopos) acumulativas solubles en agua llegan a alcanzar niveles de concentración que provocan serios problemas en las cadenas alimenticias. La radiación ionizante de dichos isótopos puede causar defectos congénitos, mutaciones dañinas (cambios hereditarios en las moléculas de ADN de los genes que se encuentran en los cromosomas) y cáncer.

- El calentamiento de lagos y ríos provocado por las descargas de agua utilizada en sistemas de enfriamiento provoca la disminución del contenido de oxígeno disuelto y hace a los organismos acuáticos vulnerables a la enfermedad, a los parásitos y a los efectos de las sustancias químicas tóxicas.