La actividad volcánica y la contaminación ambiental.

El caso del Popocatépetl.

A partir de 1994 el Popocatépetl ha entrado en un nuevo período de actividad. De manera intermitente ha venido arrojando a la atmósfera de la zona centro de la República Mexicana, cenizas y vapores que enrarecen su atmósfera e impiden mediante una capa de color gris pardo, la penetración de los rayos solares.

Al analizar las cenizas se ha encontrado que éstas son de color gris claro, de grano de tamaño variable (cuyo tamaño varía entre 10 micras y 300). En su composición, además de yeso y sublimados,  se han encontrado dos fracciones:
 

Fracción clara
Fracción obscura 
Formada por feldespatos y cuarzo
Formada por: augita, hiperstena, horblenda, pirita e ilmenita

Se ha encontrado que las emanaciones gaseosas están formadas principalmente por:
 

H2O, SO2, CO2, H2S, HCl, HF

cuya presencia en el aire tiene efectos muy importantes sobre la flora y la fauna a la que afectan.

En los últimos 4 años el volcán ha tenido una actividad relativamente constante pero en diciembre de 2000 entró en una fase activa en la cual ha arrojado toneladas de cenizas, vapor de agua, gases y rocas ardientes, cuya manifestación puede advertirse en fotografías tomadas por periodistas como la aparecida en el periódico Milenio, el 19 de diciembre.


Para conocer de primera mano y al momento la actividad volcánica del Popocatépetl puedes dirigirte al CENAPRED  (http://www.cenapred.unam.mx) del Instituto de Geología de la UNAM.